Tenemos que
resistir el día que llego un viejo internado. Nos acababan de rapar la cabeza y
temblábamos bajo nuestros harapos y para resistir –añadió- no hay más que organizar que quería decir “si
no quería morir de hambre, no quedaba más que robar” era robar expensas de los
alemanes, cuando las empleadas del Canadá o de la “Bekleidugsharmmer” robaban
prendas de abrigo para sus camaradas no cometían un hurto común era un acto de
solidaridad social, estas prendas eran para uso de las internadas.
El vocablo organización
se utilizaba muchas veces para cubrir hurtos y raterías bajas. Algunas prisioneras
hurtaban a sus vecinas sus miserables raciones,
acusica das por el hambre muchas que andaban mal vestidas se robaban lo
miseros harapos de otras en los lavabos.
Había
campesinas sencillas y si educación que realizaban verdaderas maravillas de
organización en tanto que otras mujeres del mundo cuya moralidad nunca había sido
puesta en tela de juicio, se dedicaban a la organización. En septiembre de 1944 nuestro
amigo logro organizar 5 cucharas las regalo al personal de la enfermería que lo
habían atendido, durante meses y mese había comido sin cuchara tenía que sorber
o lamer como un perro la comida de la cazuela días después desapareció, realice
una investigación y descubrí que la ladrona era nada menos que la esposa de uno
de los industriales más ricos de Hungria, una multimillonaria que estaba
acostumbrada a lujos verdadera mente fabulosos. En birkenau los seres humanos
eran de moral excepcional eran buenos y honrados la ex millonaria no contaba con
esa moralidad. Llevaba ya varias semanas en la enfermería cuando me entere que
una prisionera de la barraca #9 llamada Malika vendía material de lana cambió
de pan y margarina necesitaba urgentemente una chaqueta no contaba con pan y
margarina, Malika era policía femenina ella separaba a las internada de la
alambrada de púas muchas deportadas trataban de comunicarse con las del campo
checo, obligación de Malika era impedir el mercado de especie. Malika ejercía
un monopolio completo se convirtió en la primera mujer de negocios del campo
VALENTÍN SÁNCHEZ IBARRA
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