La mañana de
el 17 de enero de 1945, aparecieron tropas de las S.S. en el hospital,
recojiendo todos los instrumentos de algún valor y los cargaron en camiones, la
lageralteste convocó a el personal de hospital anunciando la evacuación de l
campo. Teníamos que recoger muchas pertenencias mas indispensables y ponernos
cuanta ropa de abrigo pudiésemos, según las noticias que recibieron
partiríamos a Alemania. Los alemanes se proponían a exterminar a nuestros
pacientes, aunque tan bien podían ser sorprendidos por los rusos, la evacuación
hacia el interior de Alemania no podía terminar mas que en la muerte. Una tensa
muchedumbre de prisioneras se apretaban contra las alambradas de púas que
soportaban el campo de los hombres de el de las mujeres, lo mismo ocurría del
otro lado de la balla, eran los maridos, los novios, los amigos que venían a
despedirse, porque no sabían si volverían hacerlo. El hospital fue testigo de
esenas desgarradoras, las que ya no tenían fuerzas para levantarse se dejaban
caer de la cama, derramando su ropa, solo podíamos vestir a unas cuantas,
además no íbamos a marchar todas juntas, alguna se habían propuesto quedarse
allí a toda costa, otras no se sentían lo suficiente mente fuerte para emprender
el largo viaje, las enfermas no se resignaban, las que no tenían ropa que
ponerse se envolvían en sus mantas, nadie tenia calsado ni medias, se pelean
por unas docenas de pares de zapatos de madera que los alemanes habían
desechado. Durante aquella mañana los alemanes nos reunieron en la lagertrasse, nos isieron esperar de una a
dos horas a pesar de que el frió era crudo. Por la tarde llego el nuevo
comandante del campo, se llevó a cabo una severa elección. Todas la enfermas y
hasta las que no estaban oficial mente enfermas fueron mandadas otra ves a las
barracas, muchas de ellas lloraban otras intentaron escabullirse, pero los
S.S., las persiguieron a palos y a tiros de revolver. Ante los campos F.D.C y
B-2 ardían grandes montes de papel; los alemanes estaban destruyendo todo
rastro documental de sus crímenes no querían que aquellos papeles calleran en
manos de los rusos. Minutos después se presento una prisionera y nos
dijo:¡preparense a toda prisa! Creo que vamos a salir inmediatamente después de
los hombres, nos dispersamos para agarrar nuestros bultos, me acuerdo de que no
teníamos alimentos, empuñamos los zapa picos que habían dejado los trabajadores
y nos lansamos al almasen. Abajo el campo, gritamos como locas, abajo el campo,
viva la libertad. Avía colaborado en el primer movimiento por la liberación de
los oprimidos, de los humillados y de las masas diezmadas Nos lanzamos alegremente a la salida del campo
30 guardias estaban formados a las puertas nos examinaron una a una, aquello
iba a resultar otra selección las que consideraron demasiado viejas o demasiado
débiles eran empujadas otra ves al interior del campo comenso otro periodo de
espera que duro dos horas porque el convoy iba a constar de 6000 mujeres, luego
los soldados de las S.S. serraron las puertas del campo de concentración,
estábamos saliendo de Birkenau.. con vida.
VALENTIN SANCHES IBARRA 206
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