El 26 de
agosto de 1944, se recento un interno francés en la enfermería, era un
hombrecillo de ojos obscuros, de cara flaca, con la expresión sombría característica
de todos los que vivíamos en Birkenau, lo mire con ojos penetrantes, su extraña
alegría me ponía nerviosa me hizo una inclinación de cabeza.-París a sido
liberado –cuchicheo. Estaba tan emocionada que no pude hablar asta me olvide de
curarle, todavía no lograba concebir la idea solté una carcajada histérica que
dichosa me sentí cuando pude susurrar al oído de una paciente, luego de otra,
luego de otra, otra que los aliados habían ocupado de verdad parís ¡paris ha
sido liberado!. Con que rapidez corrió la noticia las prisioneras se abrazaban
y besaban. Las prisioneras francesas se quedaron sin hablar durante unos días,
nos enteramos del heroísmo de los prisioneros que habían levantado barricadas.
Un polaco y tres franceses fueron ahorcados por propalar “falsos rumores”
fusilaron al “zar” ingeniero ruso quien pese a su mote, era un comunista
rabioso. Otros millares de prisioneros sin nombre fueron exterminados una ves
mas en la cámara de gas. Después de la liberación de la ciudad luz, aquel gran
día miraríamos al cielo y miraríamos en el los paracaídas norteamericanos,
británicos y rusos en lugar de las cenizas del crematorio. Resiviriamos con
besos a nuestros liberadores, no se nos pasaba por la mente que estuviésemos
tan sucias y andrajosas, en todo caso nos prometíamos confeccionar bonitos vestidos
con la ceda de los paracaídas.
Todas las
prisioneras que tengas parientes en estados unidos serán canjeadas por
prisioneros alemanes de guerra no había presa que no rebuscase el nombre de
algún pariente que pudiera tener en estados unidos numerosas eramos las ya que
aviamos proyectado pasar las vanidades en norteamericana si todo salía bien. Unas
semanas después los americanos fueron convocados por los alemanes se les dio
nueva ropa y se les llevo a la estación del ferrocarril ¡los americanos van a
partir! Los viajeros nos decían adiós con la mano para enseñarnos que algunos
tenían hasta guantes otros los pies para
indicarnos que tenían zapatos. -¡que estupendo día irse con esos americanos!
Como dos semanas después un miembro del grupo Pasche nos hablo de los
americanos, se los llevo a otro campo de la comarca esperen a que todo este
preparado para la partida final se les dijo. Indudablemente algo resulto mal la
ropa y los zapatos que se les entrego a los “americanos” volvieron en silencio
a los almacenes del campo. Los pobres americanos habían sido exterminados.
Pocos días
después me entere que entre los deportados de la barraca 28 había un siudadano
norteamericano aquel era un doctor Albert
Wenger abogado y experto economista, estaba en Viena cuando Hitler declaro la
guerra, el consulado suizo trato de devolver a estados unidos a través de suiza
pero no se le permitido porque Wenger había cometido el grabe crimen de ocultar
a una judía, fue detenido y mandado a Auschwitz-Birkenau. Después de la
liberación, leí la declaración oficial que había echo a los representan tes de
los ejércitos liberadores fui trasladado al campo de concentración de Auschwits
en calidad de deportado llegue allí el 6 de marzo; sucio y muerto de hambre el
tiempo era frió y húmedo y me vistieron con el fino traje de verano y me
mandaron a la barraca de cuarentena allí los hombres eran hostigados y
golpeados por cualquier motivo. Teníamos que dormir y eramos 4 en cada cama de
65cm de ancho, nuestras vidas no eran mas que un tormento tanto en el día como
la noche. Caí enfermo el 23 de marzo, con traje anginas y pulmonía y el 24 fui
admitido en el edificio destinado a los enfermos, barraca 28 trabaje como
enfermero y “Schriber” (escribiente) de la barra y por ultimo como supervisor
de la misma . El doctor Endress medico del campo se presentaba cada tres
semanas para escoger los musulmanes mas débiles al día siguiente llegaban los
camiones para llevarse a estos desventurados vestidos únicamente con una camisa
eran arrojados como animales en el matadero, se les trasladaba a Birkenau para
morir en la cámara de gas, eran incinerados en los crematorios. General mente
el asesinato por gas de los débiles e indeseables no era un secreto para nadie
hasta el mes de 1943, lo mismo daba
quien fuese ejecutado en la cámara de gas después de dicha fecha solo se
liquidaba así a los judíos y a los gitanos, los indeseables que no fueran
judíos perecían en la barraca 11 o morían de una inyección de fenol en el corazón. Entre los
deportados que morían en la cámara de gas estaba el deportado protegido “Schutzhaeftling”
Joseph y Ratc Viena probable mente los deportados protegidos no debían ser
ejecutados en la cámara de gas.
VALENTIN SANCHEZ IBARRA
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