martes, 21 de mayo de 2013

CAPITULO 21 PARIS HA SIDO LIBERADO



El 26 de agosto de 1944, se recento un interno francés en la enfermería, era un hombrecillo de ojos obscuros, de cara flaca, con la expresión sombría característica de todos los que vivíamos en Birkenau, lo mire con ojos penetrantes, su extraña alegría me ponía nerviosa me hizo una inclinación de cabeza.-París a sido liberado –cuchicheo. Estaba tan emocionada que no pude hablar asta me olvide de curarle, todavía no lograba concebir la idea solté una carcajada histérica que dichosa me sentí cuando pude susurrar al oído de una paciente, luego de otra, luego de otra, otra que los aliados habían ocupado de verdad parís ¡paris ha sido liberado!. Con que rapidez corrió la noticia las prisioneras se abrazaban y besaban. Las prisioneras francesas se quedaron sin hablar durante unos días, nos enteramos del heroísmo de los prisioneros que habían levantado barricadas. Un polaco y tres franceses fueron ahorcados por propalar “falsos rumores” fusilaron al “zar” ingeniero ruso quien pese a su mote, era un comunista rabioso. Otros millares de prisioneros sin nombre fueron exterminados una ves mas en la cámara de gas. Después de la liberación de la ciudad luz, aquel gran día miraríamos al cielo y miraríamos en el los paracaídas norteamericanos, británicos y rusos en lugar de las cenizas del crematorio. Resiviriamos con besos a nuestros liberadores, no se nos pasaba por la mente que estuviésemos tan sucias y andrajosas, en todo caso nos prometíamos confeccionar bonitos vestidos con la ceda de los paracaídas.
Todas las prisioneras que tengas parientes en estados unidos serán canjeadas por prisioneros alemanes de guerra no había presa que no rebuscase el nombre de algún pariente que pudiera tener en estados unidos numerosas eramos las ya que aviamos proyectado pasar las vanidades en norteamericana si todo salía bien. Unas semanas después los americanos fueron convocados por los alemanes se les dio nueva ropa y se les llevo a la estación del ferrocarril ¡los americanos van a partir! Los viajeros nos decían adiós con la mano para enseñarnos que algunos tenían hasta guantes  otros los pies para indicarnos que tenían zapatos. -¡que estupendo día irse con esos americanos! Como dos semanas después un miembro del grupo Pasche nos hablo de los americanos, se los llevo a otro campo de la comarca esperen a que todo este preparado para la partida final se les dijo. Indudablemente algo resulto mal la ropa y los zapatos que se les entrego a los “americanos” volvieron en silencio a los almacenes del campo. Los pobres americanos habían sido exterminados.
Pocos días después me entere que entre los deportados de la barraca 28 había un siudadano norteamericano aquel era un doctor  Albert Wenger abogado y experto economista, estaba en Viena cuando Hitler declaro la guerra, el consulado suizo trato de devolver a estados unidos a través de suiza pero no se le permitido porque Wenger había cometido el grabe crimen de ocultar a una judía, fue detenido y mandado a Auschwitz-Birkenau. Después de la liberación, leí la declaración oficial que había echo a los representan tes de los ejércitos liberadores fui trasladado al campo de concentración de Auschwits en calidad de deportado llegue allí el 6 de marzo; sucio y muerto de hambre el tiempo era frió y húmedo y me vistieron con el fino traje de verano y me mandaron a la barraca de cuarentena allí los hombres eran hostigados y golpeados por cualquier motivo. Teníamos que dormir y eramos 4 en cada cama de 65cm de ancho, nuestras vidas no eran mas que un tormento tanto en el día como la noche. Caí enfermo el 23 de marzo, con traje anginas y pulmonía y el 24 fui admitido en el edificio destinado a los enfermos, barraca 28 trabaje como enfermero y “Schriber” (escribiente) de la barra y por ultimo como supervisor de la misma . El doctor Endress medico del campo se presentaba cada tres semanas para escoger los musulmanes mas débiles al día siguiente llegaban los camiones para llevarse a estos desventurados vestidos únicamente con una camisa eran arrojados como animales en el matadero, se les trasladaba a Birkenau para morir en la cámara de gas, eran incinerados en los crematorios. General mente el asesinato por gas de los débiles e indeseables no era un secreto para nadie hasta el mes  de 1943, lo mismo daba quien fuese ejecutado en la cámara de gas después de dicha fecha solo se liquidaba así a los judíos y a los gitanos, los indeseables que no fueran judíos perecían en la barraca 11 o morían de una  inyección de fenol en el corazón. Entre los deportados que morían en la cámara de gas estaba el deportado protegido “Schutzhaeftling” Joseph y Ratc Viena probable mente los deportados protegidos no debían ser ejecutados en la cámara de gas.


VALENTIN SANCHEZ IBARRA

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