martes, 21 de mayo de 2013

CAPITULO 23 AMOR A LA SOMBRA DEL CREMATORIO



Es la ley de la naturaleza que donde se reunían hombres h mujeres, surja el amor, atmósfera degradada del campo de la muerte, los superhombres extinguían todo deseo sexual, mexclaban con nuestra comida ciertos polvos para reducir o destruir el apetito sexual.  Los hombres de las SS podían excitarse demasiado ante la proximidad de tantas mujeres jóvenes y hermosas a las que recisbveian desnudas, se les había proporcionado burdeles con prostitutas alemanas para su uso.  Los prisioneros varones que reparaban los camiones, abrían zanjas y llevaban a cabo otras tareas solíamos reunirnos con ellos en la hora de la comida, en los lavabos o en los retretes donde  muchos hombres consumían su comida, solían estar rodeados de mujeres de todas edades y condicione, que les pedían con voz lastimera las migas, las mujeres se colocaban en circulo con las manos alargadas como pordioseras, sin embargo, rara vez era la compasión la que inclinaba a los hombres a repartir su comida, era la moneda que pagaba los privilegios de índole sexual.  La mayor parte de las jóvenes tenían sus aventuras, las Blocovas,  disponían de rincones para ellas  solas en las barracas.        De cuando en cuando, la blocova  cedía su  habitación a una mujer.  Si sorprendían a la blocova recibiendo a un hombre o facilitando la reunión de una pareja, le
esperaba serios castigos.  Podría afeitarse  nuevamente la cabeza o darle una paliza cruel o peor a un ser destituida de su alto peso. Las mujeres que tenían un cuerpo mas lleno y los encantos mas opulentos eran reconsideradas como el modelo de hermosura femenina aunque esto provocaba la envidia de las demás. Entre las mujeres se distinguían tres categorías. El grupo menos interesante era las lesbianas por instinto, la segunda e la cual se incluían las mujeres que cambiaban de punto de vista sexuales debido a las condisiones anormales en que vivían. En la tercera categoría pertenecían las que se enteraraon de sus tendencias lesbianas a través de sus asociación con la corruptela del campo, la degradación de sus constumbres. Algunas mujeres se vestían de hombres para dar sierto aire de realidad a su proceder. Una de las iniciadoras de aquellas Soirees era una condesa polaca,parecía ni mas ni menos que un hombre guapo de unos 30 años la condesa s e conducía como un hombre en su comporta miento general y en sus maneras; en mas de una ocasión me despertaron besos y gestos amorosos ¡ era la condesa! Las de mas se sentían alagadas por un cortejo apasionado pero yo no. Las distracciones ´por horribles que fuesen significaban unas cuantas horas de olvido los prisioneros lo mismo hombres que mujeres eran muchas veces victimas de los abusos de los jefes de las barracas, en los cuales había un alto porcentaje de homosexuales y otros degenerados. No olvidare jamas la angustia de una madre que obligaron a desnudar a su hija para que la violaran los perros a los que abian adiestrado para aquel deporte de manera especial, lo mismo pasaba con otras muchachas  



VALENTIN SANCHEZ IBARRA 206

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