Es la ley de la naturaleza que donde se reunían hombres h mujeres,
surja el amor, atmósfera degradada del campo de la muerte, los superhombres extinguían
todo deseo sexual, mexclaban con nuestra comida ciertos polvos para reducir o
destruir el apetito sexual. Los hombres
de las SS podían excitarse demasiado ante la proximidad de tantas mujeres jóvenes
y hermosas a las que recisbveian desnudas, se les había proporcionado burdeles con
prostitutas alemanas para su uso. Los
prisioneros varones que reparaban los camiones, abrían zanjas y llevaban a cabo
otras tareas solíamos reunirnos con ellos en la hora de la comida, en los
lavabos o en los retretes donde muchos
hombres consumían su comida, solían estar rodeados de mujeres de todas edades y
condicione, que les pedían con voz lastimera las migas, las mujeres se
colocaban en circulo con las manos alargadas como pordioseras, sin embargo,
rara vez era la compasión la que inclinaba a los hombres a repartir su comida,
era la moneda que pagaba los privilegios de índole sexual. La mayor parte de las jóvenes tenían sus
aventuras, las Blocovas, disponían de
rincones para ellas solas en las
barracas. De cuando en cuando, la blocova
cedía su habitación a una
mujer. Si sorprendían a la blocova
recibiendo a un hombre o facilitando la reunión de una pareja, le
esperaba serios castigos.
Podría afeitarse nuevamente la
cabeza o darle una paliza cruel o peor a un ser destituida de su alto peso.
Las mujeres que tenían un cuerpo mas lleno y los encantos mas opulentos eran
reconsideradas como el modelo de hermosura femenina aunque esto provocaba la
envidia de las demás. Entre las mujeres se distinguían tres categorías. El
grupo menos interesante era las lesbianas por instinto, la segunda e la cual se
incluían las mujeres que cambiaban de punto de vista sexuales debido a las
condisiones anormales en que vivían. En la tercera categoría pertenecían las
que se enteraraon de sus tendencias lesbianas a través de sus asociación con la
corruptela del campo, la degradación de sus constumbres. Algunas mujeres se vestían
de hombres para dar sierto aire de realidad a su proceder. Una de las
iniciadoras de aquellas Soirees era una condesa polaca,parecía ni mas ni menos
que un hombre guapo de unos 30 años la condesa s e conducía como un hombre en
su comporta miento general y en sus maneras; en mas de una ocasión me
despertaron besos y gestos amorosos ¡ era la condesa! Las de mas se sentían alagadas
por un cortejo apasionado pero yo no. Las distracciones ´por horribles que
fuesen significaban unas cuantas horas de olvido los prisioneros lo mismo
hombres que mujeres eran muchas veces victimas de los abusos de los jefes de
las barracas, en los cuales había un alto porcentaje de homosexuales y otros degenerados.
No olvidare jamas la angustia de una madre que obligaron a desnudar a su hija
para que la violaran los perros a los que abian adiestrado para aquel deporte
de manera especial, lo mismo pasaba con otras muchachas
VALENTIN SANCHEZ IBARRA 206
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