Durante 6
meses estube compartiendo el angosto espacio de abitacion 13 con cinco
personas. L a doctora G” había sido medico en trasilvanis. Mi segunda compañera
era una muchacha rubia lugoslaba, se las echaba de medico no se atrevia aplicar
un vendaje y tenia mucho miedo de que los alemanes descubrieran que había
mentido porque terminaría en el crematorio. Mi
3 compañera era la doctora Rozsa pediatra checa, medica de verdad
trabajaba con entusisasmo y fidelidad a su vocación,l era una mujer fea y de
baja estatura y que devia andar por los 55. Mi cuarta compañera de abitacion a
la que mencionare con la inicial S era sirujana de primera clase, y en otro
tiempo había sido la principal asistente de mi marido, nuestra 5 compañera era
una dentista, se había casado inmediatamente antes de ser deportada y la avian
detenido juntamente con su marido. Pasamos nuestra noche de bodas en el bagon
de carga, mas tarde ersmos 7 a vivir en el mismo cuchitril, las 7 era Magda de
corazón generoso que era química de profecion la seleccionaron para ser
liquidada al mismo tiempo que ami, entre nosostras syurjio una amistad
estrecha; yop también tenia de compañera de cama a la esposa de otro medico,
yamada Lujza Borca otra muchacha llugoslaba de unos 22 años, era una de las
personas menos egoísta y mas desinteresadas que e visto en mi vida. Otra
compañera de abitacion, la doctora”O” era todo lo contrario de la doctora G”
creaba un mundo grato de fantacia, mientras la doctora O siempre ponía las
cosas peor de loque era la realidad con el tiempo llegamos hacer 12 mujer que
nos repartíamos la minúscula habitación no avia ventilación y era de los mas
incomodo, pero la considerábamos un paraíso porque estaba parte del resto del
campo. Las trabajadoras medicas estábamos siempre juntas por la noche en el
pequeño zaquizami de la barraca 13 y ppor el dia era enfermería, nos reíamos y
yorabamos juntas, los conflictos que llegábamos a tener eran sin importancia.
Carecíamos de sillas los uniscos sitios donde podíamos sentar eran dos
camastros mas bajos los de la doctora G y la dentista sollozaban como niñas
cada ves que nos sentábamos en sus camas porque la enfermería estaba sucia y
plagada de piojos, estábamos expuestas a contraer no solo las enfermedades de
lad pasientes, si no también sus paracitos, cpor extraño que paresca ninguna
fuimos victima de una infección grave, a pesar de las escasas precausiones que
podíamos tomar contra los jermenes, las sarna era la única dolencia a que
eramos sencibles. Todas las mañana se producia una porfia general por el uso de
la palangana no contábamos con agua suficiente, no teníamos espejo0, nos
miraamos bagamente en el agua, cuando nos crecia el pelo se nos ponía grois
caresiamos de sepillos y peines, la doctora G consiguió combense a una de
nuestras pasientes que erea peluquera que nos areglase el pelo a cambia de dos
porciones de pan. Todos los dia teníamos pendencias propósito de “Pingajo” era
un pedaso de endrajo, una media o un calsetin, y abeses un sonbrero viejo atado
en forma de bolsa que constituia nuestra maletín nuetro armario y nuestra
despensa el contenido de uno de aquellos pingajos describe perfectamente cuanto
era nuestra pobresa, allloi ocultaba cada pricionera su fortuna: su margarina ,
su pan y su cucharada de mermelada, las prisioneras mas ricas podían tener
hasta un peine sin dientes, como los pingajos eran lujos, estaban prohibidos,
no había lugar en la barraca donde esconderlo lo escondimos bajo las faldas.
Severos castigos y a veces la muerte esperaban a quien dejaba caer su hatillo secreto
mientras estábamos en posición de firmes, su descubrimiento atraía la tragedia
no solo sobre su propietaria sino sobre todas las demás. Cuando nos alojamos la
abitacion 13 cuestion del pingajo estaba resuelta, cuando llegaba la noticia
que iva a realisarce una inspeccio, salía cualkiera de nosostras a retirarlos
hatillos a tiempo, cuando estábamos abese en la enfermería se metían en nuestra
abitacion a robar uestro tesoro la doctora G y la dentista siempre se estaban
lamentado los hurtos. La docrora G tenia una “doncella” lujo que solo las
blocovas podían permitirse era una de sus pasientes le limpiaba los zapatos le
areglaba la ropa, le hacia su cama, la doctora G era dueña de un cobertor de
seda mas tarde nos consiguió uno para cada uno de nosotras, pero estaban echos
una lastima y eran de calñidada inferior a pesar de las diferencias que se
producían de cuando en cuando en la abitacion 13, nos eniamos simpaia unas a
otras eramos capases de sacrificarnos resiprocamente , lo compartíamos todo,
mientras estuve en la enfermería resivi unos paquetes sin embargo yo no podía
hablar de esos paquetes ni siquiera a mi mejor compañera de cama Lujza, ellas
me castgaron retirándome el abla durante barios días esepto en la enfermería
donde era obsolutamente necesario llego el dia de mi santo y me isieron el
regalo de olvidarse de mi falta de confianza o mi silencio para con ellas. L.
me trajo un sepillo de dientes usado le faltaban las cerdas de un extremo el
preso a quien se lo avia comprado por tres pedasos de pan lo había estado
usando barios meses mis compañeras se quedaron estupefactas y encantadas al ver
aquel articulo valioso, también causo censacion la pequeñan mansana verde que
me regalo un miembro de la resistencia, uan mansana de verdad.
valentin snchez ibarra 206
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