martes, 14 de mayo de 2013

CAPITULO 18 NUESTRAS VIDAS PRIVADAS



Durante 6 meses estube compartiendo el angosto espacio de abitacion 13 con cinco personas. L a doctora G” había sido medico en trasilvanis. Mi segunda compañera era una muchacha rubia lugoslaba, se las echaba de medico no se atrevia aplicar un vendaje y tenia mucho miedo de que los alemanes descubrieran que había mentido porque terminaría en el crematorio. Mi  3 compañera era la doctora Rozsa pediatra checa, medica de verdad trabajaba con entusisasmo y fidelidad a su vocación,l era una mujer fea y de baja estatura y que devia andar por los 55. Mi cuarta compañera de abitacion a la que mencionare con la inicial S era sirujana de primera clase, y en otro tiempo había sido la principal asistente de mi marido, nuestra 5 compañera era una dentista, se había casado inmediatamente antes de ser deportada y la avian detenido juntamente con su marido. Pasamos nuestra noche de bodas en el bagon de carga, mas tarde ersmos 7 a vivir en el mismo cuchitril, las 7 era Magda de corazón generoso que era química de profecion la seleccionaron para ser liquidada al mismo tiempo que ami, entre nosostras syurjio una amistad estrecha; yop también tenia de compañera de cama a la esposa de otro medico, yamada Lujza Borca otra muchacha llugoslaba de unos 22 años, era una de las personas menos egoísta y mas desinteresadas que e visto en mi vida. Otra compañera de abitacion, la doctora”O” era todo lo contrario de la doctora G” creaba un mundo grato de fantacia, mientras la doctora O siempre ponía las cosas peor de loque era la realidad con el tiempo llegamos hacer 12 mujer que nos repartíamos la minúscula habitación no avia ventilación y era de los mas incomodo, pero la considerábamos un paraíso porque estaba parte del resto del campo. Las trabajadoras medicas estábamos siempre juntas por la noche en el pequeño zaquizami de la barraca 13 y ppor el dia era enfermería, nos reíamos y yorabamos juntas, los conflictos que llegábamos a tener eran sin importancia. Carecíamos de sillas los uniscos sitios donde podíamos sentar eran dos camastros mas bajos los de la doctora G y la dentista sollozaban como niñas cada ves que nos sentábamos en sus camas porque la enfermería estaba sucia y plagada de piojos, estábamos expuestas a contraer no solo las enfermedades de lad pasientes, si no también sus paracitos, cpor extraño que paresca ninguna fuimos victima de una infección grave, a pesar de las escasas precausiones que podíamos tomar contra los jermenes, las sarna era la única dolencia a que eramos sencibles. Todas las mañana se producia una porfia general por el uso de la palangana no contábamos con agua suficiente, no teníamos espejo0, nos miraamos bagamente en el agua, cuando nos crecia el pelo se nos ponía grois caresiamos de sepillos y peines, la doctora G consiguió combense a una de nuestras pasientes que erea peluquera que nos areglase el pelo a cambia de dos porciones de pan. Todos los dia teníamos pendencias propósito de “Pingajo” era un pedaso de endrajo, una media o un calsetin, y abeses un sonbrero viejo atado en forma de bolsa que constituia nuestra maletín nuetro armario y nuestra despensa el contenido de uno de aquellos pingajos describe perfectamente cuanto era nuestra pobresa, allloi ocultaba cada pricionera su fortuna: su margarina , su pan y su cucharada de mermelada, las prisioneras mas ricas podían tener hasta un peine sin dientes, como los pingajos eran lujos, estaban prohibidos, no había lugar en la barraca donde esconderlo lo escondimos bajo las faldas. Severos castigos y a veces la muerte esperaban a quien dejaba caer su hatillo secreto mientras estábamos en posición de firmes, su descubrimiento atraía la tragedia no solo sobre su propietaria sino sobre todas las demás. Cuando nos alojamos la abitacion 13 cuestion del pingajo estaba resuelta, cuando llegaba la noticia que iva a realisarce una inspeccio, salía cualkiera de nosostras a retirarlos hatillos a tiempo, cuando estábamos abese en la enfermería se metían en nuestra abitacion a robar uestro tesoro la doctora G y la dentista siempre se estaban lamentado los hurtos. La docrora G tenia una “doncella” lujo que solo las blocovas podían permitirse era una de sus pasientes le limpiaba los zapatos le areglaba la ropa, le hacia su cama, la doctora G era dueña de un cobertor de seda mas tarde nos consiguió uno para cada uno de nosotras, pero estaban echos una lastima y eran de calñidada inferior a pesar de las diferencias que se producían de cuando en cuando en la abitacion 13, nos eniamos simpaia unas a otras eramos capases de sacrificarnos resiprocamente , lo compartíamos todo, mientras estuve en la enfermería resivi unos paquetes sin embargo yo no podía hablar de esos paquetes ni siquiera a mi mejor compañera de cama Lujza, ellas me castgaron retirándome el abla durante barios días esepto en la enfermería donde era obsolutamente necesario llego el dia de mi santo y me isieron el regalo de olvidarse de mi falta de confianza o mi silencio para con ellas. L. me trajo un sepillo de dientes usado le faltaban las cerdas de un extremo el preso a quien se lo avia comprado por tres pedasos de pan lo había estado usando barios meses mis compañeras se quedaron estupefactas y encantadas al ver aquel articulo valioso, también causo censacion la pequeñan mansana verde que me regalo un miembro de la resistencia, uan mansana de verdad.


valentin snchez ibarra 206

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