martes, 28 de mayo de 2013

CAPITULO 24 LOS HORNOS DE HITLER EN EL CARRO DE LA MUERTE

Durante meses hizo lo posible por dar con algún rastro de su marido cada vez que cruzaba por su campo un transporte de hombres  ella hacia lo posible para ver si estaba entre alguno de esos hombres su esposo
Pero después de seis meses se entero a través de su servicio de resistencia que su esposo estaba trabajando en un campo de Buna,situado a 40 kilómetros mas de donde se encontraba ella era cirujano del hospital , el cual estaba mucho mejor equipado que el de ella  y desde allí ella deseaba verlo pero el problema era como le iba hacer con tanta vigilancia que avía en el campo pero ayo una solución en su campo había un bloque para locos los insensatos jefes del campo habían dispuesto que si bien las personas normales tenían que morir , los lunáticos debían seguir con vida. La mayor parte de estos casos eran " interesantes", por lo cual resultaban de valor para los sabios alemanes , era muy evidente que en su plan avía numerosos riesgos  en primer lugar ya no tenia nada que ver con la barraca de los locos  pero sin embargo aquellas razones no eran suficientes para ella estaba dispuesta a jugarse su vida ya que cada día que pasaba hay se la jugaba.
Logro pasar una nota a su marido , en la que le decía que la esperase cualquier día en el hospital de Buna. Pero su marido le contesto que era muy peligroso hacer eso  y que debería por lo menos tomar todas las precauciones posibles.
Después de de numerosos  y estériles intentos en algunos de los cuales llego hacerse pasar por loca, logro por fin conseguir un puesto en el famoso carro de la muerte , por lo cual nunca se le olvidaría aquel viaje de locos. 

Ana Paola Rodriguez Martinez Grupo 206

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