"paris ha sido liberado"
dicen que durante el periodo de descanso de los trabajadores, el 26 de agosto de 1944, se presentó un internado francés en la enfermería….. la doctora ya lo había visto antes por ahí …, Era un hombrecillo de ojos oscuros, de cara flaca, con la expresión sombría característica de todos los que vivíamos en Birkenau.
Decía la doctora que si era el mismo, pero no parecía el mismo. No logro hacer capaz de comprender su sonrisa maliciosa, el guiño de sus ojos, la satisfacción que irradiaba todo su rostro, su seguridad, la manera con que extendió su mano para ser tratado.
Después de un rato de tanto que lo estuvo mirando.
Ella se sentía abrumada por aquella noticia, y en seguida comprendí a qué se debía el estado de felicidad radiante del pequeño francés. Todavía no lograba concebir la idea. No lo creía. Durante un momento logro a pensar:
"A lo mejor está loco de verdad."
"A lo mejor está loco de verdad."
Luego ella comenta que le entro una terrible desesperación y unas inmensas ganas de gritar, o de hacer cualquier disparate. Solté una carcajada histérica.
"Todas las prisioneras que tengan parientes en Estados Unidos serán canjeadas por prisioneros alemanes de guerra. Estas internadas deberán dar los nombres y direcciones de sus parientes norteamericanos y todos los datos personales propios, entre ellos su nombre, su dirección anterior, su fecha de nacimiento, etcétera."
"Todas las prisioneras que tengan parientes en Estados Unidos serán canjeadas por prisioneros alemanes de guerra. Estas internadas deberán dar los nombres y direcciones de sus parientes norteamericanos y todos los datos personales propios, entre ellos su nombre, su dirección anterior, su fecha de nacimiento, etcétera."
Esta orden levantó un nuevo revuelo entre las detenidas del campo. No había presa que no rebuscase en su memoria día y noche con objeto de recordar el nombre de algún pariente lejano que pudiera tener en Estados Unidos. Unas cuantas llegaron inclusive a llorar porque no eran capaces de recordar el nombre de algún primo; otras, porque no habían sostenido correspondencia con sus parientes de allende el mar.
Muchas internadas tenían los nombres necesarios, y se formó una larga lista. Numerosas éramos las que ya habíamos proyectado pasar las Navidades en Norteamérica si todo salía bien. Tantas veces se habían burlado de nosotras los alemanes, que ni sé siquiera cómo seguíamos creyéndolos. Recordé el incidente de aquellas fatídicas tarjetas postales. Pero esta vez, ni las blocovas sabían a qué carta quedarse ni qué creer.
"Cada dos o tres meses había fusilamientos en masa contra el muro negro de la Barraca No. 11. Durante estas ejecuciones, se cerraba la barraca, y sólo el personal del hospital tenía derecho a pasar por delante de ella. Yo mismo vi, a fines de 1943 o principios de 1944, cómo los enfermeros tiraban los cadáveres desnudos en un gran camión. Eran cuerpos de hombres y mujeres jóvenes, gente sana. Cuando quedaba cargado el primer camión, llegaba otro, y el juego se repetía una y otra vez de la misma manera: un torrente de sangre corría por las barracas No. 10 y 11. Los internados de la barraca de desinfección y del edificio destinado a los enfermos extendían arena y cenizas sobre la sangre.Muchas internadas tenían los nombres necesarios, y se formó una larga lista. Numerosas éramos las que ya habíamos proyectado pasar las Navidades en Norteamérica si todo salía bien. Tantas veces se habían burlado de nosotras los alemanes, que ni sé siquiera cómo seguíamos creyéndolos. Recordé el incidente de aquellas fatídicas tarjetas postales. Pero esta vez, ni las blocovas sabían a qué carta quedarse ni qué creer.
Nancy Gabriela Sixto Soto
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