martes, 28 de mayo de 2013

CAPITULO 27 TODAVIA TENGO FE



Al mirara hacia tras, yo también quiero olvidar, también anhelo la lus del sol, la paz y la felicidad. Al escribir estas memorias personales e tratado de cumplir el mandato que me confiaron los muchos compañeros de cautiverio en Auschwitz. ¡que dios aya acojido en su senos sus desventuras almas! No haya infierno que pueda igualarse al que ellos hubieron de padecer. Quiero que el mundo lea lo que he escrito y se desidia a que esto no vuelva a ocurrir jamas, el 31 de diciembre de 1944 el alto mando de las S.S pidió al campo de Birkenau que le mandase un informe general sobre los niños internados de los alemanes resolvió que tenían que desaparecer y que debía de hacerlo rápidamente y abajo costo. Los niños se tambaleaban en su marcha hacia la muerte guardaban silenció bajo los latigazos y seguían adelante titiritando, encapases ya de llorar resignados, exhaustos, aterrados. Era el ultimo día del año caían enormes copos oíamos las ratas pero no podíamos hacer otra cosa mas que cerrar los ojos y resar porque llegase la justicia, soy simplemente una mujer que padeció, que perdió a su marido, a sus padres, a sus hijos y a sus amigos. Sin embargo cono si muchos internados que supieron ser fieles a su dignidad humana hasta su fin, los nazis lograron degradar los físicamente pero no de rebajarlos moralmente, gracias a estos pocos, no he perdido totalmente mi fe en la humanidad si en la misma jungla de Birkenau no todos fueran necesaria mente inhumanos con sus hermanos hombres, indudablemente ay esperanzas y esta es la que me hace vivir.







VALENTIN SANCHES IBARRA 206

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