martes, 21 de mayo de 2013

los hornos de hitler capitulo 23

Experimentos Científicos

Todos ellos eran libres de hacer lo que se les antojara con aquella gente, decidieron llevar a cabo experimentos con ellos. De aquello no hubiesen  podido jactarse ningún hombre ni mujer decente, pero al contingente de médicos nazis hizo alarde de tales experimentos.
Pero no sólo se dedicaron a experimentar ellos mismos, sino que obligaron a muchos doctores de los que había entre los deportados a trabajar bajo la supervisión de los médicos de las S.S. Por horribles que fuesen aquellas experiencias de laboratorio, los hombres que las realizaron pudieran haber tenido excusa, de estar convencidos que, por lo menos, de que servían a la ciencia y de que los sufrimientos de aquellos desventurados conejos de indias lograrían, en fin de cuentas, ahorrar sufrimientos a los demás.
Muchas veces, los experimentos eran completamente absurdos. A un médico alemán se le ocurrió la idea de estudiar cuánto tiempo duraría con vida un ser humano, a base exclusivamente de agua salada. Otro sumergió a su conejo de indias humano en agua helada, pretendiendo que iba a observar el efecto de aquel baño en las temperaturas internas.
Cuando los alemanes estaban tratando de dar con nuevos tratamientos para las heridas producidas por las bombas norteamericanas de fósforo, quemaron la espalda de cincuenta rusos con fósforo. Estos "controles" no recibían cura ninguna. Los hombres que sobrevivían eran exterminados.
En cuanto llegaban, estas parejas de hermanos eran fotografiadas desde todos los ángulos posibles. Después comenzaban los experimentos, pero eran extraordinariamente irreflexivos y al buen tuntún. Así por ejemplo, ocurría que se inoculaban a uno de los gemelos ciertas substancias químicas, y el doctor esperaba a observar la reacción que le producían, si no se le olvidaba mientras tanto. Pero aun cuando siguiese observando el caso, la ciencia no ganaba nada por el sencillo motivo de que el producto inyectado no presentaba interés particular. En cuando usaban una preparación, esperaban que tenía que ocasionar el sujeto experimentado un cambio en la pigmentación del pelo. Se perdían muchos días en examinarle el cabello y en observarlo al microscopio. Los resultados no arrojaron averiguación ninguna sensacional, y las pruebas se abandonaron.
Nancy Gabriela Sixto Soto

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