Los Hornos De Hitler Capitulo 23 Amor Ala Sombra Del Crematorio
El amor, o lo que se llamaba así en la atmósfera degradada del campo de la muerte, no era sino una desviación de lo que es para la gente normal, puesto que la sociedad de Birkenau había quedado reducida a una desviación también de la sociedad humana normal.Los superhombres que tenían en su mano sus destinos trataron de extinguir todo deseo sexual en los prisioneros. Corría por el campo el rumor de que mezclaban con nuestra comida ciertos polvos para reducir o destruir el apetito sexual. Como los hombres de las S.S. podían excitarse demasiado ante la proximidad de tantas mujeres jóvenes y hermosas a las que veían demudas y expuestas totalmente a su mirada, se les habían proporcionado burdeles con prostitutas alemanas para su uso.
Sin embargo, rara vez era la compasión la que inclinaba a los hombres a repartir su poco abundante comida. Ésta era la moneda con que se pagaban los privilegios de índole sexual.Sería inhumano condenar a las mujeres que se veían obligadas a descender tan bajo para conseguirse un mendrugo de pan. La responsabilidad de la degradación de las internadas la tenía la administración del campo.Sea de esto lo que fuere, la prostitución era un fenómeno ordinario en Birkenau, con todas sus lamentables consecuencias, a saber, enfermedades venéreas, alcahuetas, etcétera.
Teníaas entre ellas a una polaca de unos cuarenta y que había sido en su tiempo profesora de física. Su marido había muerto a manos de los alemanes y sus hijos habían sido enviados a algún lugar terrible, o acaso a la muerte. Una prisionera, que era funcionaría, dedicó interés particular a esta bonita, delicada e inteligente mujer. La profesora sabía que si cedía, se ahorraría por lo menos la tortura del hambre. Debió librar una gran batalla contra la tentación, pero por fin, sucumbió.La Lageralteste, la "reina sin corona del campo", quien residía en el Campo E, en el cual vivía yo entonces, no faltaba nunca. Era una criatura joven y frágil, una muchacha alemana de unos treinta años. Se las arregló para vivir durante diez años, yendo de un campo para otro.
Durante aquellas orgías, las parejas que bailaban juntas iban aficionándose más y más recíprocamente. Algunas mujeres se vestían de hombres para dar cierto aire de realidad a su proceder.
Ana Paola Rodriguez Martinez Grupo:206
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