martes, 28 de mayo de 2013

CAPITULO 24 EN EL CARRO DE LA MUERTE



Durante meses estuve buscando a mi marido cada vez que pasaba un camión de hombres me acercaba a las alambradas y pasaba revista con los ojos a los prisioneros, en mis sueños le veía trabajando en las minas o desmenuzan do piedras en la cantera. Al cabo de 6 meses me entere que estaba trabajando en el campo de Buna a unos pocos kilómetros de allí, era cirujano del hospital que estaba mucho mejor equipado que el nuestro, desde entonces tenía ganas de verlo; llegue a una solución, en el campo había un bloque para locos, los jefes del campo habían dispuesto que, si las personas normales tenían que morir los lunáticos debían vivir.
Dos o tres veces por semana eran llevados a estaciones experimentales en Buna donde eran regresado a Birkenau. Para los traslados se utilizaban ambulancias con cruces rojas las llamábamos “camiones de la muerte” porque también transportaban a las victimas a la cámara de gas, en aquellos traslados los locos eran acompañados por miembros de personal del hospital.
En mi plan había numerosos riesgos, en el primera yo no tenia nada que ver con la barraca de los locos, para ello había enfermeras especiales a las cuales conocían los guardias de la S.S. En cuanto se terminaban los experimentos, el material humano  era llevado a la cámara de gas. Logre pasar una nota a mi marido, diciéndole que  me esperase en el hospital de Buna, mi marido me contesto y se negó a tal cosa describiéndome todos los peligros que había.
Sin embargo añadió que debería por lo menos tomar las precauciones en efecto el jefe de la “barraca de los locos” me podría ser útil. Des pues de muchos intentos logre un lugar en el famosos carro de la muerte, el vehículo atravesó la población de Auschwitz. Lo que vi por los cristales me dio una impresión de que estaba en mundo irreal, los hombres andaban libremente por las calles, salían de las iglesias, entraban en los establecimientos comerciales, las amas de casa hacían sus compras, los niños jugaban, aquello no era posible yo debía estar soñando.
Los miembros de la S.S. miraban por las ventanillas el espectáculo de las locas, unos de los perturbados verdadero “musulman” estaba masturbándose todo el tiempo, dos mujeres apretujándose haciendo el amor en el piso del vehículo, otro que fue profesor de matemáticas en “polonia” mostraba con gesticulaciones que la guerra podía ser reducido a una simple ecuación; x,y,z y v o sea Churchill, Roosevelt, Stalin y Hitler.
La ambulancia se detuvo habíamos llegado al hospital de Buna, unos cuantos enfermeros se ofrecieron a ayudarnos a trasladar a los enfermos, después de bajarlos pasamos por la sección de cirugía cuando se abrió una puerta, cuando me encontré cara a cara con mi marido. Los enfermo eran llevados a loa sala de experimentación allí se les inyectaba una sustancia nueva, se trataba de producir en su sistema nervioso un shock. Los guardianes de la S.S. comían y bebían en la oficina del director medico, logre reunirme con mi marido en la sala de operaciones, los dos nos sentíamos tímidos y cohibidos, hasta el extremo de no saber de qué hablar el primero logro hacerse fuerte y murmurar unas palabras sobrias y rápidas, me contó lo que había sido de el, me suplico que no volviese arriesgar mi vida intentando verlo de nuevo en Buna. Desde el camión vi a mi marido estaba de pie a la puerta del hospital, es la ultima vista que recuerdo de el. Mas tarde me entere e lo que había pasado, un prisionero Francés me escribió disiendome que el campo de Buna había sido evacuado mi marido se inclino para ayudar a un internado Francés que había desmayado pero un guardia de la S.S. disparo en el acto contra los dos matándolos. 


VALENTIN SANCHEZ IBARRA 206
Capitulo 27 Los Hornos de Hitler " Todavía Tengo Fe"

Cuando ella Mirohaci atras quiso olvidar , tambien anhelaba la luz del sol .la paz y la felicidad Pero no le resultaba tan facil desechar los recuerdos de la Gehenna cuando han quedado destruidas la raices de la vida  y no se tiene nada vivo a que poder regresar.
Cuando ella escribio estas memorias personales trato de cumplir el mandato que le confiaron los muchachos compañeros de su cautiverio en Auschwitz que perecieron de muerte tan terrible este libro es un homenaje funebre para ellos por que no hay mallor infierno que pueda igualarse al que ellos vivieron.
Olga Lengyel Lo unico que quiere es que muchas personas lean su libro para que esto nunca vuelva a ocurrir.
El 31 de diciembre de 1944, el alto mando de las ss pido al campo de birkenau que le mandara un informe general sobre los niños internos. A pesar de las selecciones originales, quedaron todavía muchos de estos pequeños que habían sido separados de sus familiares . los alemanes resolvieron que tenían que desaparecer  y que había que hacerlo rápidamente y a bajo costo a los niños los mandaron a bañar con agua helada  y esperaron en posición de firmes en la nieve centenares de niños murieron de regreso alas barracas


Ana Paola Rodriguez Martinez

CAPITULO 25 EN EL UMBRAL DE LOS DESCONOCIDOS



La mañana de el 17 de enero de 1945, aparecieron tropas de las S.S. en el hospital, recojiendo todos los instrumentos de algún valor y los cargaron en camiones, la lageralteste convocó a el personal de hospital anunciando la evacuación de l campo. Teníamos que recoger muchas pertenencias mas indispensables y ponernos cuanta ropa de abrigo pudiésemos, según las noticias que recibieron partiríamos a Alemania. Los alemanes se proponían a exterminar a nuestros pacientes, aunque tan bien podían ser sorprendidos por los rusos, la evacuación hacia el interior de Alemania no podía terminar mas que en la muerte. Una tensa muchedumbre de prisioneras se apretaban contra las alambradas de púas que soportaban el campo de los hombres de el de las mujeres, lo mismo ocurría del otro lado de la balla, eran los maridos, los novios, los amigos que venían a despedirse, porque no sabían si volverían hacerlo. El hospital fue testigo de esenas desgarradoras, las que ya no tenían fuerzas para levantarse se dejaban caer de la cama, derramando su ropa, solo podíamos vestir a unas cuantas, además no íbamos a marchar todas juntas, alguna se habían propuesto quedarse allí a toda costa, otras no se sentían lo suficiente mente fuerte para emprender el largo viaje, las enfermas no se resignaban, las que no tenían ropa que ponerse se envolvían en sus mantas, nadie tenia calsado ni medias, se pelean por unas docenas de pares de zapatos de madera que los alemanes habían desechado. Durante aquella mañana los alemanes nos reunieron en  la lagertrasse, nos isieron esperar de una a dos horas a pesar de que el frió era crudo. Por la tarde llego el nuevo comandante del campo, se llevó a cabo una severa elección. Todas la enfermas y hasta las que no estaban oficial mente enfermas fueron mandadas otra ves a las barracas, muchas de ellas lloraban otras intentaron escabullirse, pero los S.S., las persiguieron a palos y a tiros de revolver. Ante los campos F.D.C y B-2 ardían grandes montes de papel; los alemanes estaban destruyendo todo rastro documental de sus crímenes no querían que aquellos papeles calleran en manos de los rusos. Minutos después se presento una prisionera y nos dijo:¡preparense a toda prisa! Creo que vamos a salir inmediatamente después de los hombres, nos dispersamos para agarrar nuestros bultos, me acuerdo de que no teníamos alimentos, empuñamos los zapa picos que habían dejado los trabajadores y nos lansamos al almasen. Abajo el campo, gritamos como locas, abajo el campo, viva la libertad. Avía colaborado en el primer movimiento por la liberación de los oprimidos, de los humillados y de las masas diezmadas  Nos lanzamos alegremente a la salida del campo 30 guardias estaban formados a las puertas nos examinaron una a una, aquello iba a resultar otra selección las que consideraron demasiado viejas o demasiado débiles eran empujadas otra ves al interior del campo comenso otro periodo de espera que duro dos horas porque el convoy iba a constar de 6000 mujeres, luego los soldados de las S.S. serraron las puertas del campo de concentración, estábamos saliendo de Birkenau.. con vida.


VALENTIN SANCHES IBARRA 206

CAPITULO 26 LA LIBERTAD



Los guardias de las S.S., nos conducían como un rebaño por la carretera de Auschwitz, Asia un frió intenso y el aire se nos clavaba como un cuchillo. El estruendo de poderosas armas de fuego fue asiéndose cada ves mayor. Los rusos estaban indudablemente desencadenando un asalto a fondo. Nos hacían caminar cada ves mas aprisa los guardianes alemanes estaban alarmados nos obligaron a andar tan aprisa que ya no sentíamos el frió eramos 6000 mujeres que caminábamos sobre la carretera rural cubierta de nieve, a cada pocos metros veíamos cadáveres que tenia la cabeza aplastada evidente mente, nos habían precedido otros grupos de prisioneros el primer día observe que varias de mis compañeras se amontonaban al borde de la carretera, rogando que se les permitiese subir a un carro arrastrado por caballos, luego advertí que de cuando a cuando el carro se quedaba rezagado de tras de la columna cuando reaparecía, las prisioneras que iban en el no eran las mismas, metemorise. La tragedia de la doctora Rozsa, la ansiana checa, me iso creer en la cuenta de la terrible y cruda verdad, su vitalidad iba decayendo sus fuerzas se extinguían rápidamente, me suplico que la abandonase y siguiese adelante, yo no quería dejarla pero me insistió, me paresia que la abandonaba a una suerte incierta, pero no a una muerte segura, 5 guardias de las S.S. venia detrás de las columnas, el de en medio hizo una aleman que significo asecinar a la doctora Rozsa. Entonces comprendi la prespectiba que esperaba a las que se iban rezagando o subían al carro de caballos caí en la cuenta de lo que significaba 119 cadáveres que había contado en solo 20 minutos de marcha no incluí los cuerpos tirados en las zanjas o cunetas de ambos lados de la carretera, los guardias de las S.S. estaban armados de ametralladoras  granadas de mano, tenían ordenes de liquidar a las 600 presas, en el caso de ser sorprendidos por un abanse ruso, para que los rusos no pudiesen liberar a ninguna. Vi que íbamos en línea recta hacia la muerte, fuimos pasando por varias aldeas polacas las casa tenían las ventanas cubiertas de cortinas , tras las cuales vivían jentes libres. Decidimos escapar de la columna mis amigas y yo (Magda y Lujza) echando a correr detrás del grupo de disidentes,  pero caminaban  a paso  rápido y no pudimos alcanzarlas, como todavía estaba oscuro, los guardias no habían observado nuestra maniobra. Magda y Lujza estaban asustadas, pero me fueron siguiendo los pasos. De vez en vez nos tirábamos al suelo o gateabamos por detrás de los montes de nieve para escapar de los alemanes, después de mucho caminar cuerpo a tierra y a gatas divisamos el campanario de una iglesia, hacia el nos dirigimos, había un hombre en la puerta, al ver nuestra pinta se dio cuenta que nos habíamos fugado, y non indico con la mano una casa, su gesto quería decir que podíamos encontrar allí un albergue. Una patrulla alemana se acercaba al patio de la iglesia, cuando vimos los soldados, nos abalanzamos hacia la casa, era una construcción bastante grande, junto al edificio mayor había un granero, la puerta estaba cerrada, pero había una pequeña brecha en una de sus paredes, parecía como si la Providencia nos la hubiera abierto para sacarnos de aquel apuro, nos colamos por ella, subimos al  pajar que estaba lleno casi hasta el tejado y nos escondimos en el bálago. Los patrulleros alemanes que habían visto sombras fugitivas, se lanzaron al patio, luego se aproximaron al granero, pero, no se porque motivo, decidieron desistir de la búsqueda. Apenas pudimos gozar un momento de nuestra buena suerte cuando sabio una criada al pajar y nos descubrió, tras ella llego su amo, el cual nos prometió que no diría nada a los alemanes. Su esposa que era buena mujer, nos trajo comida, hacia tanto tiempo que no comíamos manjares civilizados. A primera hora de la mañana siguiente, nuestro huésped nos despertó, teníamos que buscar un nuevo escondite. De pronto nos topamos con una patulla alemana, tuvimos suerte de que aquel mismo momento, cruso en el aire un cohete del ejersito ruso y los alemanes se tiraron a tierra, aprovechamos el momento para salir corriendo hacia la casa que seria nuestro refugio. El amo de ella nos permitio ocultarnos en el establo al día siguiente nos llevo a su mejor abitación, que era su alcoba allí se acorrucaron en las camas la vieja pareja su hija y Magda, mientras yo dormir con Lujza en el suelo el destino había dispuesto que yo, qué había sobrevivido a los horrores de un campo de concentración y sus evacuación presenciase la retirada de la Wehrmacht en derrota, porque al retirarse aquellos hombres se llevaron un gran nombre de numero de mujeres de la aldea, entre las cuales iba yo, durante tres días estuve atada de manos y como si fuera una esclava me obligaron a seguir caminando, no me volví loca gracias a lo que veían mis ojos según íbamos marchando. Las carreteras estaban atestadas de alemanes fujitivos y colaboradores suyos quienes después de tantos años de robar y saquear, apenas podían llevarse su botín, habían camiones qué transportaban cañones y ametralladoras caballos espantados y sin jinetes, salían locamente de estampida, aldeas enteras se desplomaban y los camiones de la cruz roja, tan temidos en Auschwitz trasladaban ahora alemanes eridos a territorio mas seguro.


VALENTIN SANCHES IBARRA 206
 
Capitulo 26 Los hornos de hitler La Libertad
Los Guardias de la ss que los rodeaban los dirigían a un rebaño en la carretera de Auschwitz, hacia mucho frió se escuchaban tiros a lo lejos  y ruido de las armas de fuego cada vez se hacia mayor , las detonaciones parecían irse aproximando y se multiplicaban con rapidez  y los rusos estaban indudablemente desencadenando un asalto a fondo.
Por cual la ya había empezado la guerra, El Campo  que no hacia mucho tiempo estaba bañado en luz cegadora, ahora quedaba sumido y engolfado en la oscuridad, horas antes habían estado esperando esta retirada  y ahora a medida que avanzaban los inquietaba adonde los estaría llevando pase su experiencia que tenían de los mese pasados, no eran capaces de suponerse los horrores que podían esperar.
Eran seis mil mujeres las que caminaban sobre la carretera rural cubierta de nieve.a cada pocos metros avían cadáveres que tenían la cabeza aplastada .evidentemente , los habían precedido otros grupos de prisioneros. Deduciendo que los hombres de la SS se habían comportado con mayor brutalidad que nunca.
Los guardianes de la ss estaban armados con ametralladoras y granada en mano, y lo que iban hacer con las seis mil presas era liquidarlas  en caso de ser sorprendidos por un avance ruso, para que los rusos no pudieran liberar a ninguna.
Pasaron por varias aldeas polacas no es capaz de expresar los sentimientos  y emociones que la vista de la vida civil normal produjo en ella . las casas tenían las ventanas cubiertas de cortinas , tras las cuales vivían gentes libres , lo cual vio la placa de un medico que anunciaba los horarios de visita y consulta. Su grupo  Paso la primera noche en una cuadra , sus amigas y ella se despertaron antes que las demás por que querían estar en las primeras filas de las columnas . todavía era de noche apenas y acababan de formar su fila , cuando las primeras 5 que caminaban delante de ellas guiadas por la ss , se separaron . Les ordenaron a gritos que se detuvieran pero aquel grupo disidente siguió avanzando; los rusos le dieron su regalo un mejor regalo que la vida puede dar que era SU LIBERTAD!. 

Ana Paola Rodriguez Martinez Grupo 206

CAPITULO 27 TODAVIA TENGO FE



Al mirara hacia tras, yo también quiero olvidar, también anhelo la lus del sol, la paz y la felicidad. Al escribir estas memorias personales e tratado de cumplir el mandato que me confiaron los muchos compañeros de cautiverio en Auschwitz. ¡que dios aya acojido en su senos sus desventuras almas! No haya infierno que pueda igualarse al que ellos hubieron de padecer. Quiero que el mundo lea lo que he escrito y se desidia a que esto no vuelva a ocurrir jamas, el 31 de diciembre de 1944 el alto mando de las S.S pidió al campo de Birkenau que le mandase un informe general sobre los niños internados de los alemanes resolvió que tenían que desaparecer y que debía de hacerlo rápidamente y abajo costo. Los niños se tambaleaban en su marcha hacia la muerte guardaban silenció bajo los latigazos y seguían adelante titiritando, encapases ya de llorar resignados, exhaustos, aterrados. Era el ultimo día del año caían enormes copos oíamos las ratas pero no podíamos hacer otra cosa mas que cerrar los ojos y resar porque llegase la justicia, soy simplemente una mujer que padeció, que perdió a su marido, a sus padres, a sus hijos y a sus amigos. Sin embargo cono si muchos internados que supieron ser fieles a su dignidad humana hasta su fin, los nazis lograron degradar los físicamente pero no de rebajarlos moralmente, gracias a estos pocos, no he perdido totalmente mi fe en la humanidad si en la misma jungla de Birkenau no todos fueran necesaria mente inhumanos con sus hermanos hombres, indudablemente ay esperanzas y esta es la que me hace vivir.







VALENTIN SANCHES IBARRA 206
Capitulo 25 En EL Umbral De Lo Desconocidos


La Mañana del 17 de enero de 1945 aparecieron tropas de la SS en el hospital , recogieron todos los instrumentos de algún valor y los cargaron en camiones, a media noche llegaron mas de la ss quienes ordenaron llevar las fichas de los enfermeros y las gráficas de temperatura     " buro politico" todos los documentos estaban reunidos enfrente de las oficinas del departamento : Los amontonaron sobre el suelo y formaron una gran montaña de papeles  después llego un guardián de la SS y les prendió fuego.
Los Planes de evacuación del campo se esparcieron rápidamente y una gran cantidad de prisioneras se apretaba contra las alambradas de púas que separaban el campo de los hombres del de las mujeres, lo cual lo mismo ocurría del otro lado de la valla, eran los maridos ,los novio , los amigos que venían a despedirse , por que no sabían si volverían a verse jamas.
Se Imponian los rumores mas alarmantes , algunos aseguraban que los iban a asesinar a todos en la carretera y otros anunciaban que los rusos se presentarian alli en unas cuantas horas y que seria mejor que los esperaran sin cambiar de lugar, el hospital fue testigo de escenas desgarradoras , las enfermeras estaban aterradas , las que no tenian fuerzaz para levantarse se dejaban caer de la cama reclamando su ropa , tiempo despues los hombres de las SS  los apremiaron , obligandolos a caminar a paso rapido . Las Luces de Birkenau fueron haciendose cada vez mas palidas y diminutas .Birkenau , el matadero mas grnade de la historia del hombre fue poco a poco desapareciendo de su vista.


Ana Paola Rodriguez Martinez . Grupo 206
CAPITULO 24 LOS HORNOS DE HITLER EN EL CARRO DE LA MUERTE

Durante meses hizo lo posible por dar con algún rastro de su marido cada vez que cruzaba por su campo un transporte de hombres  ella hacia lo posible para ver si estaba entre alguno de esos hombres su esposo
Pero después de seis meses se entero a través de su servicio de resistencia que su esposo estaba trabajando en un campo de Buna,situado a 40 kilómetros mas de donde se encontraba ella era cirujano del hospital , el cual estaba mucho mejor equipado que el de ella  y desde allí ella deseaba verlo pero el problema era como le iba hacer con tanta vigilancia que avía en el campo pero ayo una solución en su campo había un bloque para locos los insensatos jefes del campo habían dispuesto que si bien las personas normales tenían que morir , los lunáticos debían seguir con vida. La mayor parte de estos casos eran " interesantes", por lo cual resultaban de valor para los sabios alemanes , era muy evidente que en su plan avía numerosos riesgos  en primer lugar ya no tenia nada que ver con la barraca de los locos  pero sin embargo aquellas razones no eran suficientes para ella estaba dispuesta a jugarse su vida ya que cada día que pasaba hay se la jugaba.
Logro pasar una nota a su marido , en la que le decía que la esperase cualquier día en el hospital de Buna. Pero su marido le contesto que era muy peligroso hacer eso  y que debería por lo menos tomar todas las precauciones posibles.
Después de de numerosos  y estériles intentos en algunos de los cuales llego hacerse pasar por loca, logro por fin conseguir un puesto en el famoso carro de la muerte , por lo cual nunca se le olvidaría aquel viaje de locos. 

Ana Paola Rodriguez Martinez Grupo 206

martes, 21 de mayo de 2013

CAPITULO 20 LA RESISTENCIA



Toda nuestra vida en el campo estaba caracterizada por el espíritu de resistencia; resistencia era el pequeño “festival” de navidad que organizábamos en las mismas barbas de nuestros amos; resistencia era el acto clandestino de pasar cartas de un campo a otro conseguir reunir a dos miembros de la misma familia.
En diciembre de 1944 ordenaron a las prisioneras rusas y polacas que entregaran a sus hijos, la orden decía que iban hacer “evacuadas”. Las madres transidas de dolor, colgaban cruces o improvisaban medallas para colgárselas en el cuello a sus nenes, con objeto de poderlos reconocer más tarde, derramaban amargas lágrimas y se abandonaban en la desesperación.
Algunos miembros de la resistencia de nuestro campo trataron de hacer llegar a los aliados alguna noticia de nuestra situación desesperada. Esperábamos que la Royal Air Force o la Aviación Sobiética apareciera un día para destruir los crematorios, había en la comarca algunos franco tiradores que operaban por su cuenta; me dijeron que el explosivo utilizado más tarde para destruir los crematorios había sido proporcionado por los guerrilleros, los paquetes de explosivos no eran mayores que dos cajetillas de cigarros que podían esconderse fácil mente en una blusa, los presos que trabajaban en las tierras de labor desenterraron los paquetes del lugar y los introdujeron fraudulentamente estos explosivos los habían mandado para volar el horrendo crematorio. Unos cuantos de aquellos paquetes cayeron en manos de las S.S. provocó una reacción brutal, se instalaron horcas, los cadáveres colgaban de ellos todos los días, siempre que los alemanes sospechaban algo, se daba una orden frenética.
La muerte siempre estaba con nosotros, porque podíamos entrar en cualquiera de las selecciones que se realizaban cada día una sola inclinación de cabeza podría significar para nosotros sentencia de muerte, al llegar tarde para pasar revista da pie para que nos den un bofetón, sabíamos que teníamos que morir para los que pasara, en la cámara de gas, nos incineraría, nos ahorcarían o fusilaron. Comer y no debilitarse constituía también una forma de resistencia. Vivíamos para resistir y resistíamos para vivir.
La doctora Mitrovna, cirujana fue la primer mujer que había visto en mi vida, era una mujer poderosa, de busto opulento, pelo oscuro y explosivos ojos castaños, creaba en torno suyo una atmósfera de respeto nadie tenía mayor capacidad de trabajo que esta mujer de 50 años. En noche buena se unió a nuestra celebración y bailo con las enfermeras, aunque no tenía voz canto como niña, sin timidez alguna. Las doctoras salvaban con su intervención quirurgica a muchas cautivas y los alemanes mandaban a los pacientes a la cámara de gas. Yo estaba en un hospital extraño de un campo de hombres y era mujer, de pronto una enfermera dio la voz que el doctor Mengerle andaba por allí cerca, los doctores trataban de dominar su miedo. Entonces los comprendí todo, aquella buena gente había conseguido instrumentos anestésicos a cambio de sus raciones de comida y no tenía mas  remedio que esconderlo todo precipitadamente si no querían ser castigados y hasta ejecutados por el delito de ser compasivos. Me disponía a salir cuando vi unas mantas sobre la camilla me envolví en una manta y salí corriendo, por fin encontré a Jacques, el enfermo francés le dije que me había ordenado presentarme a el, se trepo a la koia superior y cogió un pequeño paquete que había dejado en la cabeza de un enfermo. Cuando llegue al campo el cristalero se había marchado al día siguiente Jacques mando a otro gracias a lo cual pude por fin desentenderme de aquel paquete de explosivo y me había complicado tanto la vida. Conocíamos a unos cuantos  miembros de la resistencia porque era mejor así en caso de peligro, puede ocurrir y la doctora Mitrovna no pertenecía a nuestro movimiento, pero había algo noble en su carácter, que me hizo creer que estaba con nosotras, en todo.
El 7 de octubre de 1944 una explosión ensordecedora conmovió el campo, el crematorio había sido volado. Los alemanes perdieron completa mente la serenidad, bajo la amenaza de sus fusiles, nos obligaron a regresar a nuestras barracas. Ya estaban dirigiéndose al campo barios destacamentos de soldados, luego llegó la infantería de la Wehrmacht seguida con transportes de municiones, los soldados rodearon el crematorio y abrieron fuego de ametralladora. El grupo de resistencia del Sonderkommando los esclavos de la cámara de gas, habían consevido un plan para bolar los hornos la sublevación fue organizada por un joven judío francés llamado David, como sabia que estaba condenado a muerte que le quedaba poco tiempo de vida, consiguió los explosivos y los escondio.
Un horno que había sido atestado de explosivos y regado de gasolina hizo explosivo, los rebeldes no tuvieron tiempo de bolar los otros 3 el Sonderkommando aprovecho el desorden, sus hombres cortaron la alambrada de púas y lograron fugarse del campo algunos fueron atrapados pero otros lograron escapar. El Sonderkommando resistió feroz mente, disponía de piedras, palos y unos cuantos revólveres para luchar contra asesinos entrenados 430 fueron capturados vivos entre ellos David que estaba herido mortalmente. Las represalias fueron horribles los guardias de las S.S hicieron poner a los prisioneros a gatas, dos o tres guardias iban descerrajando un tiro en la nuca a cada uno de ellos los que levantaban la cabeza para ver si les llegaba ya el turno recibían 25 latigazos antes de ser ejecutados. El doctor Mengerle perdió los estribos y descargo su revolver sobre barios seleccionados que trataron huir de él. Los Sonderkommandos que no habían tenido parte en la sublevación fueron fusilados por grupos en bosques cercanos, así fue como pereció el doctor Pas che, el medico francés del Sonderkommando, que abría sido miembro activo del movimiento de resistencia.   


VALENTIN SANCHEZ IBARRA 206