Nombre del alumno: Valentín Sánchez
Ibarra
Materia: Comprención lectora y
redacción ll
Escuela: Epoem 258
Nombre del Prof: Liliana Fuentes
Titulo del tema: Los Hornos de
Hitler
NL: 47
LOS HORNOS DE
HITLER
El presente libro es un
testimonio, pues no reúne los requisitos de una crónica, de una sobreviviente
de los campos de concentración Nazi de Auschwitz y Birkenau. Nombres de no grata
memoria pues resumen quizás, el punto m's bajo de la crueldad y el fanatismo
humano. Si la realidad se impone sobre la fantasía, resulta estrujante la
profunda oscuridad que puede esconder el alma humana. La doctora Olga Lengyel
escribe sus experiencias en los nombrados campos de exterminio desde su
llegada, hasta la liberación. Sus detalladas descripciones comprenden en su
totalidad el libro. Su intención es compartir su experiencia para que el
futuro, no nos tomó' por sorpresa.
A principios de 1944, dos
terceras partes de Europa, pertenecían al Tercer Reich. Es decir, al imperio
que según Hitler, está' destinado a cumplir mil años. La acción sucede en la
ciudad de Klausenburg o Clud como comúnmente se conocía a la antigua capital de
Transilvania. En ella un matrimonio de doctores: Miklos y Olga Lengyel contaban
con su propio hospital, producto del esfuerzo el trabajo y la dedicación del
esposo. Su familia constaba de dos hijos: Thomas y Arved, los padres de la
autora y su padrino. El peligro de una ciudad en medio de la guerra se
respiraba en el ambiente, pero el gobierno local simpatizaba con el régimen.
Nazi y colaboraba con ellos.
Todos pensaban que las narraciones de un oficial Nazi que los trata' antes de
su arresto, eran meras exageraciones, producto de una mente alcoholizada con el
fin de crear miedo en la población. Algo se escucha de los campos de
concentración. Imposible creer que tal crueldad sea posible. Se sabe que parte
de la ideóloga del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes se
fundamenta en la creencia de una raza superior. Los alemanes son Arios,
descendientes de una raza caucásica, cuyo privilegio resida en no haberse
mezclado jamás con cualquier otra. esta raza es superior a todas las demás.
Esta raza es la destinada a dominar al mundo. Lo anterior, fue ciegamente credo
por millares de soldados y civiles y había desembocado en la segunda guerra
mundial.
Un despido masivo de judos
sucede, la confiscación de sus bienes se realiza y en cuestión de segundos
quedan reducidos a la pobreza. El gobierno Húngaro pro nazi, facilitaba la
acción de la policía secreta, conocida como la Gestapo, y las fuerzas de los
SS. Los saqueos a los negocios por los mismos soldados, eran normales as' como
los fusilamientos en masa de los bosques. Los cuerpos eran arrojados al río.
Durante una larga temporada, las señoras que compraban pescado en el mercado,
se asombraban de descubrir restos humanos en el estómago del pescado cuando lo
limpiaban.
Cada tren descargaba de cuatro a
cinco mil pasajeros, todos eran custodiados por guardias de la SS y los
dividan. Niños y viejos a la izquierda. Olga sospecha que los mayores serán
mandados a trabajos forzados y miente al decir que su hijo mayor tiene menos de
doce años. De modo que toda su familia, salvo ella y su esposo pasaron a
engrosar las filas izquierdas. Una brisa fresca recordaba el olor de la carne
quemada. Todo estaba rodeado por alambres electrificados de paz. El matrimonio
Lengyel es separado. Las mujeres fueron obligadas a desnudarse y metidas a un
hangar. Olga pudo pasar de contrabando unas píldoras con veneno por si
necesitaba de ese 'último recurso pero recuerda "mi vergüenza estaba
superada por mi miedo". Las examinaron delante de soldados borrachos y
posteriormente las raparon. Cualquier intento de desobediencia era contestado
con golpes a los genitales o la cabeza. Olga se encontraba en el campo de
concentración de Birkenau, a ocho kilómetros de otro conocido como Auschwitz.
Un edificio de rojo ladrillo que guardaba el extraño olor dulzón llama' la
atención de Olga; se le dijo que era una panadería.
Solo eran de trabajos forzosos.
Birkenau era un campo de exterminio donde las cámaras de gas y los hornos
crematorios, simplemente, no dejaban de funcionar. La barraca 26 era una
especie de establo donde se encontraban unos camastros y dormían de 16 a 20
personas. Las barracas recorrían todo el campo y eran alumbradas por las noches
con fuertes reflectores.
Dos días después, les dieron su primera comida, una bebida
nauseabunda que burlonamente denominaban café' y a mediodía, una sopa de olor
repugnante, y por la tarde, un trozo de pan negro. Las custodias las golpeaban
a la menor provocación. Irka, una polaca que llevaba cuatro años viviendo en
Birkenau le habla a Olga de los hornos. Olga descubrí que había mandado a toda
su familia a la c'mara de gas. Incluido a su hijo quien no había sido
seleccionado. Olga se desmoraliza e intenta localizar a su esposo pues, en su
calidad de doctor, pudiera vivir en algún lado. Cuando lo encontró', ambos se
asombraron del rápido cambio que tenían. Sus esqueléticas figuras rapadas se
encontraron de frente a frente.
VALENTÍN SÁNCHEZ IBARRA
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