lunes, 29 de abril de 2013

LOS HORNOS DE HITLER 10



En los primeros tiempos, judíos y no judíos eran enviados por igual al crematorio, sin favoritismo ninguno… A partir de junio de 1943, la cámara de gas y los crematorios estaban reservados exclusivamente a los judíos y gitanos… Como no fuese por error o por algún castigo especial, los arios no eran mandados allá… Pero, general mente, éstos eran ejecutados por fusilamiento, horca o inyecciones de veneno.

 Tenían las primeras cifras correspondientes únicamente a los meses de mayo, junio y julio de 1944.

La esposa del doctor lenguiel tuvo muchas oportunidades para presenciar la llegada de los transportes de prisioneros. Un día se le mandó, en compañía de otras tres internadas, a buscar mantas para la enfermería.
En el momento en que llegaban ellas a la estación, entraba en vías un transporte.

Los alemanes dejaban con vida cada vez a unos cuantos millares de deportados, pero únicamente con el objeto de facilitar el exterminio de millones de otros… A estas víctimas las obligaban a desempeñar los "trabajos sucios"...Eran parte del "Sonderkommando"… De tres a cuatrocientos atendían cada crematorio… Su tarea consistía en empujar a los condenados al interior de la cámara de gas y, después de efectuado el asesinato en masa, debían abrir las puertas y sacar los cadáveres… Eran preferidos los médicos y dentistas para ciertas operaciones, los últimos, por ejemplo, para rescatar las dentaduras postizas de los cadáveres y aprovechar los metales preciosos de que estaban hechas… Además, los miembros del Sonderkommando tenían que cortar el pelo a las víctimas, lo cual suponía otra ganancia para la economía nacional socialista.
Al cabo de tres o cuatro meses en aquel infierno, los trabajadores del Sonderkommando veían llegar su turno… Los alemanes lo tenían previsto así. Perecían en la cámara de gas y luego eran quemados por los que habían venido a ocupar sus puestos… La planta exterminadora no podía dejar de producir, aunque cambiase el personal.
Entonces tuvieron ya dos motivos para seguir viviendo: uno era trabajar por el movimiento de resistencia y ayudar cuanto tiempo pudiese mantenerme sobre mis pies; el segundo era soñar y rezar porque llegase el día en que ella fuese libre y pudiese decir al mundo entero: "¡Esto es lo que vi con mis propios ojos! ¡No podemos consentir que vuelva a repetirse!"
Nancy Gabriela Sixto Soto

No hay comentarios:

Publicar un comentario